MATXINOEN JOMUGAK, NEURRIAK ETA BESTE

“Cuenta el doctor Camino que el número de los sediciosos era dos
mil, obligando a un caballero principal y tres sacerdotes a que les prece-
diesen con hachas encendidas y una bandera, que llevaba uno de los
dichos sacerdotes. Saquearon la alhóndiga, entraron en unas panaderías y
tabernas y pasaron la noche comiendo y bebiendo. Fueron inútiles los
ruegos y amonestaciones de personas, las más caracterizadas y calificadas
en el sacerdocio, entre ellos el cura de la parroquia D. Ignacio de Ansó-
tegui, que trataban de apaciguar los ánimos. Entraron en algunas casas
principales subiendo por los balcones, rompiendo y apedreando ventanas
y cristales, amenazando e insultando a los caballeros, y repicaron las
campanas durante la noche. Uno de los personajes más odiados era
D. Antonio de Gorostizu, Primiciero de Azpeitia, por sus extorsiones al
recaudar las primicias parroquiales, y que guardaba los trigos y maizes
de estas cobranzas, resistiéndose a vender. Le sacaron de la cama en
camisa paseándole por las calles, y le dispararon un tiro de escopeta, pero
salió ileso por no prender la chispa. Los amotinados sacaron de las casas
de particulares y tiendas las medidas de granos que pudieron haber, y amontonadas
en la plaza las quebraron a palos, pues había en la villa dos medidas,
una grande para recibir los granos y otra menor para venderlos, por no
aplicarse exactamente las medidas decretadas por el Consejo de Castilla
sobre empadronamiento de medidas, irritándose el pueblo con esta diferencia.”
(Ildefonso Gurrutxaga, “La machinada del año 1766 en Azpeitia”, Yakintza 5, 1933)

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