Month: maiatza 2015

BARREDA KORREGIDOREAREN SENTENTZIA PROPOSAMEN BAT

“Que de la cárcel y prisión en que se halla en la ciudad de San Sebastián [Bartolome de Olanogatik ari dira, azpeitiarra, 25 urte] sea trasladado con segura custodia a la cárcel pública de esta villa [Azpeitia], y ejecutado así sea sacado de dicha cárcel por caballeros en bestia menor de alabarda, atado de pies y manos con soga de esparto a la garganta y traído por las calles públicas y acostumbradas de esta villa, con voz de pregonero delante quien manifiesta su delito hasta llegar a la plaza de ella donde estará hecha una horca de la cual será ahorcado hasta que naturalmente muera, y estando muerto se le corte la cabeza y entrándola en una jaula de fieras se ponga en la torre donde está la campana que fue la primera que por este reo y su compañero Domingo Zelaiaran… se tocó a rebato en esta Provincia, y de donde así se pusiese ninguna persona lo quite sin mi licencia o de quien me sucediera en este corregimiento”

(Consejos, lg 570/8; Causa criminal contra Bartolomé de Olano. Reo del motín de la Provincia de Guipúzcoa, donde se recogen las sentencias de Manuel Antonio de Arriola, Benito Antonio de Barreda, el informe compuesto por Pedro Rodríguez de Campomanes y el dictamen del Consejo de Castilla)

ZIGOR ZENTZAGARRI BAT

“[Mateo de Garate y Antonio de Irigoyen] condenados a que sean sacados por las calles públicas de esta villa por caballeros en bestia menor de alabarda, atados de pies y manos con soga de esparto a la garganta, publicando su delito a voz de pregonero, y les sean dados doscientos azotes por el oficial verdugo en la forma ordinaria, y llevados de esta suerte a la plaza pública se les pase por debajo de una horca formada y puesta para el efecto en ella, y ejecutado lo susodicho a que sirvan a S[u] M[ajestad] por espacio de diez años en uno de los presidios cerrados de África, y cumplidos no salgan sin expresa licencia del Real y Supremo Consejo de Castilla pena de muerte; [Manuel de Irigoyen y Francisco de Oronoz] condenados a que igualmente sean sacados por las calles de esta villa a pública vergüenza por caballeros en bestia menor de alabarda, atados de pies y manos con soga de esparto a la garganta y traídos con voz de pregonero que publique su delito, y así ejecutado en otros diez años de presido cerrado de África, y que cumplidos no salgan sin precedente expresa licencia de dicho Supremo Consejo pena de muerte”

(Archívo Histórico  Nacional, Consejos, lg. 570/8)